En Bolsas Ecológicas México queremos hacer un homenaje a la Industrial Textil Poblana (ya que nosotros formamos parte de ella), por ello vamos a hacer un compendio de lo que creemos son los pilares de las Edificaciones Textiles que por varios siglos se instauraron aquí en Puebla.
En el estado de Puebla las fábricas textiles típicas de la primera fase de la industrialización, se caracterizaron por la mecanización de su proceso productivo mediante el empleo de la fuerza hidráulica, estamos hablando que se abrieron a lo largo de un periodo de tiempo que esencialmente corresponde al siglo XIX: desde mediados de la década de 1830 hasta el primer lustro del siglo pasado es decir el siglo XX.
En su gran mayoría, esas fábricas fueron construidas a las orillas de dos ríos que se convirtieron en los principales corredores industriales de la entidad Poblana.
El principal de estos corredores se formó en las riveras del Río Atoyac, cuyas aguas se desplazan de norte a sur por el territorio poblano, pasando por el oeste de esta ciudad capital.
Por la potencia de su corriente y por la presencia de una infraestructura molinera, ahí se levantaron las fábricas más importantes; más capaces por su fortaleza de sortear los vendavales que con frecuencia azotaron a la naciente industria mexicana.
El otro corredor textil surgió a las orillas del Río San Francisco, cuyos caudales, más modestos, corriendo en dirección noreste – suroeste y desembocaban en el propio río Atoyac.
Siendo regularmente más pequeñas o más débiles, pocas de las primeras factorías que ahí se instalaron lograron la longevidad de las del primer corredor.
Muchas desaparecieron desde antes de que terminara esa centuria, de modo que las que hoy sobreviven más bien datan de este siglo.
Fuera del Río Atoyac y del río de San Francisco, varias fábricas textiles se instalaron en las cercanías de otros arroyos, podemos mencionar el de Coltzingo y el San Martín, también el Alseseca, el Xonaca, el Salado, el de los Molinos y por último el San Baltasar.
No obstante, solo sobre este último llegó a crearse un tercer corredor textil, cuya lenta formación culminó hasta los inicios del siglo XX.
Esta pequeña publicación que hacemos en Bolsas Ecológicas México aspira preservar un poco de la memoria de una veintena de fábricas textiles aquí en Puebla que son decimonónicas: ocho situadas a los bordes del Río Atoyac, dos en San Francisco, tres en Coltzingo, una en San Martín cuatro en San Baltasar y una en el río Alseseca así como una en el Salado y otra más en los Molinos.
Obviamente, no se trata desde luego de todas las factorías del siglo XIX que se ubicaron en estos sitios.
Solo es una muestra que consideramos representativa de la suerte que ha corrido la Industria Textil Poblana, de esa época de la que solo algunas fábricas se han conservado adecuadamente, otras fueron por completo destruidas y muchas padecen un deterioro que la falta de conciencia histórica y la crisis económica actual se agrava día a día.
Con la excepción de casi todas las fábricas del río San Francisco, las de los otros Ríos contaron por lo general con todo un conjunto de edificaciones, aparte del edificio fabril, puentes, caminos y vías férreas, conformaron su infraestructura.
A ella se agregaron a menudo nuevas construcciones, cuyo finalidad última fue el aprovechamiento de una fuerza de trabajo venida de otras partes, e incluso de otros estados de la república, así nacieron los pueblos fabriles, compuestos por filas o manzanas de pequeños cuartos, con sus patios, letrinas, lavabos y pilas de agua, tiendas, capillas y a veces un parque e inclusive hasta un kiosco.
Concebido como el conjunto de realizaciones materiales que se han sido legadas por la actividad de la industria, el patrimonio industrial textil Poblano comprende todas esas edificaciones, además de las propias fábricas, comprende también las máquinas y las instalaciones así como las adaptaciones de las mismas.
Las fotografías que pudimos recabar de varios textos y libros se tomaron poco a poco, en el transcurso de unos 4 o 5 años.
Es importante decirlo, la destrucción ha llegado al extremo de arrasar con las edificaciones de algunas fábricas que vamos a mostrarles en los textos siguientes.
En fin, esos pequeños trozos del pasado poblano de estas desaparecidas factorías y de las que se mantienen en pie (algunas), han sido sacadas de diversas fuentes de información, sobre todo documentos y archivos, así como los recorridos que hemos tratado de efectuar en estos años que hemos recabado esta información.
Las viejas fábricas textiles de Puebla son el testimonio de los primeros pasos de nuestro desarrollo industrial.
Por su significación económica, social y tecnológica, son una parte invaluable del patrimonio industrial poblano por eso creemos que es merecido hacer un homenaje a la industria la cual formamos parte y creemos que no merece desaparecer, ni ser borrada de nuestras memorias, ojalá y este pequeño trabajo contribuye al rescate vivido de nuestra historia poblana.

